Sara García Alonso

Del microscopio al espacio exterior
Sara García Alonso
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El 23 de noviembre de 2022, la Agencia Espacial Europea (ESA) presentaba a una nueva generación de astronautas. Ese pequeño paso para la humanidad resultó ser un gran paso para la mujer, ya que había ocho entre los 17 miembros. Y de esas ocho, una española, la primera de nuestra historia: Sara García Alonso. 

Más clara, sí, pero no llegar más alto

Dicho así quizá parezca menos de lo que es. Esta nueva generación de astronautas ha salido de una convocatoria de 2021; por entonces hacía 13 años que no se convocaban plazas en la Agencia. Normal, por otra parte: los empleadores no van por ahí buscando astronautas. 

Sara, una niña que siempre soñó con dedicarse a la ciencia, y que en 2018 se había doctorado como bióloga molecular, decidió concurrir. En aquel 2021 ya llevaba dos trabajando como investigadora posdoctoral en el CNIO. El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas es el organismo científico de referencia en nuestro país en lo que al cáncer se refiere. Allí, en el CNIO, lidera un proyecto que busca descubrir nuevos fármacos contra el cáncer de pulmón y de páncreas. Quizá sea necesario añadir, en este punto, que Sara fue la primera universitaria de su familia. Esto, que puede parecer un dato fútil, no lo es: no se recorre el camino con la misma facilidad cuando hay antecedentes en tu círculo más cercano que cuando no los hay. 

Que te pongan a prueba, mucho, mucho…

Volviendo a la dureza de la prueba, la propia García Alonso explica lo duro que fue: durante año y medio la sometieron a más de un centenar de test de todo tipo, desde psicológicos a físicos o de inteligencia. Lo mejor-peor de todo era que todo ocurría por sorpresa: no sabían “cuándo te van a evaluar ni cómo va a ocurrir”. Vamos, el ir a pillar del profe de toda la vida. Pues bien, parece que en el caso de Sara no hubo pillada que valiera. Ella habla de un proceso muy arduo, pero que también le ha servido para conocerse mejor a sí misma.

La formación como bióloga molecular de Sara ha sido vital para su elección en el programa de la Agencia Espacial Europea. Prestar atención al detalle, la capacidad de retener información o el diseño de protocolos son competencias propias de investigadora que han sido relevantes para ser elegida como astronauta.

Referentes invisibilizadas

Como siempre cuando hay pioneras, toca hablar de referentes. Sara lo va a ser (lo está siendo) para miles de niñas españolas, pero ¿quiénes fueron los suyos? “Me llegaron muy pocos”, reconoce, y asegura algo que no nos es ajeno: las grandes científicas siguen invisibilizadas, hoy por hoy. También toca otra tecla sensible: concienciar a las niñas y a las adolescentes de que el género no es un sesgo para alcanzar el sueño que deseen. Dicho de otra manera, educar en la capacidad de acceder a profesiones STEM desde que son pequeñas. Por último, la científica pone el acento en algo que, asegura, nos pasa más a nosotras que a ellos: si no sentimos que estamos preparadas al cien por cien, no nos lanzamos a intentarlo. Un cóctel perverso que hace que todavía sean pocas las mujeres a las que vemos destacar en la investigación científica. Por cierto, su discurso de aceptación de los Premios de Diversidad e Inclusión es especialmente estimulante para esas niñas que quieran seguir sus pasos.

Ahora mismo, la astronauta1 recibe entrenamientos teóricos y prácticos, de altísima exigencia física e intelectual, a los que se sumará uno específico cuando se le asigne una misión. Todo esto, sin dejar su labor en el CNIO. ¿Autoexigente? Sí; pero no perfecta. es, por encima de todo, una mujer con sus errores, con sus defectos. Le gusta ser el espejo en el que muchas niñas puedan mirarse, sin duda; pero no quiere que se la deifique. 

¿Qué le gusta hacer cuando no está en plenos entrenamientos para poder salir al espacio? Se reconoce cinéfila y (sorpresa) también le gusta el cine que se sale de la ciencia ficción aunque, si tiene que elegir películas del género, Interstellar y Contact son sus favoritas. También adora la música y asegura que el reproductor y los auriculares no faltarán en su primera misión.

Una entre miles

Un último dato para que cada cual lo interprete como considere. Más de 23.500 aspirantes se presentaron a las pruebas de la ESA. En enero de 2022, ya se habían caído más de 22.000 y quedaban 1.391 candidatos. En aquella preselección, solo un 27,6% eran mujeres y el resto, hombres. De los 17 seleccionados, casi la mitad son mujeres. Otro dato: en una entrevista al diario ABC, Sara García Alonso aseguró que prefiere curar el cáncer de una persona que ir a la Luna. Poco más que añadir.

  1. Resulta curioso que el propio corrector de Google muestra como erróneo «la astronauta» y sugiere el cambio a «el astronauta». ↩︎

Las cosas de Sara:

Por La Contraria Puri Ruiz