Tesh Sidi

Una ‘nadie’ en el Congreso
Tesh Sidi
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Los nadies es un poema del escritor Eduardo Galeano, que retrata a los olvidados y olvidadas de la historia, a quienes siempre pierden. A aquellos y aquellas que, por su estatus socioeconómico o por el color de su piel, quedan relegados a no ser nadie. 

Del Sáhara Occidental proceden más de 600.000 nadies. La región, que se consideraba la provincia española número 53, quedó en manos marroquís en 1975. Desde entonces, el conflicto de aquella zona, que reclama su independencia, sigue abierto, como una herida que no deja de sangrar. Tras la ocupación de Marruecos se inició una guerra entre el Frente Polisario y el país invasor, que finalizó en 1991, pero que dejó cientos de miles de refugiados esparcidos por la frontera. Tres años después del fin de la guerra, en la inhóspita región de Tinduf, nacía Teslem Andala Ubbi, más conocida como Tesh Sidi, primera diputada hispanosaharaui del Congreso de los Diputados.

‘Los nadies’ son alguien

La vida en el campamento de refugiados de Tinduf no es fácil de imaginar para un occidental. Hablamos de una explanada inmensa, seca, desangelada, sin rastro de vida vegetal, llena de tiendas de campaña, donde el calor puede llegar a ser insoportable. Es una región desértica, y lo habitual es pasar de largo los 40 grados centígrados durante los meses de verano, momento en el que muchos niños pasan esos meses en España. Fueron esos veranos los que empezaron a escribir la biografía pública de Tesh: ella, como muchos otros niños, entró en los programas de acogida españoles que se llevan a cabo desde los 70. La hoy política valora, y mucho, el tejido asociativo y social que la sacó de Tinduf, donde el tendido eléctrico llegó hace menos de un decenio y la convirtió, con los años, en ingeniera informática experta en big data. Su conexión con la política viene de atrás: hoy integrada en Sumar (vía Más Madrid), también está vinculada al Frente Polisario, la organización que sigue resistiendo contra la ocupación de Marruecos.

Y es que Sidi lleva la resiliencia de su pueblo en el ADN. Vivió hasta los 4 años en Tinduf para después vivir durante otros tres en Mauritania con su abuela, que seguía un estilo beduino, es decir, nómada. A los 9, en 2003, llegó a España, y a los 12 se integró definitivamente en una familia de acogida en Alicante. Cuando se hizo mayor de edad, estudió allí Ingeniería Informática: no parece precisamente la carrera más sencilla, pero ella misma se define como la típica sabelotodo que no paraba de hacer preguntas cuando niña. 

Política por vocación

Al graduarse se marchó a Madrid, un Madrid gobernado entonces por Manuela Carmena, a quien admira por su liderazgo femenino y práctico. En todo ese recorrido vital en España, nunca ha dejado, como ella misma afirma, de ejercer como embajadora de su pueblo. “Nací haciendo política”, afirmó en una entrevista para el diario Público. 

Su logro —salir de un campo de refugiados y terminar convertida en una especialista informática— tiene algo de paradoja, pero es algo más que eso: representa la verdadera capacidad de esfuerzo. El sacrificio de quien tuvo poco más que a sí misma y a los suyos, de quien vive en un lugar olvidado para el mundo y se levanta para reclamar su propio espacio. Porque la activista saharaui, después de graduarse, trabajó como experta en big data financiero para un banco y puso en pie el portal digital Saharawis Today. Esa meritocracia que pasean otros que estudiaron en centros privados debería llevar el rostro de Tesh en la enciclopedia.

La diputada, adicta confesa a los memes de Internet, tiene ahora, en el Congreso, otra gran responsabilidad sobre sus espaldas: la de dar voz y visibilidad a los y las migrantes que viven en nuestro país. Y la de hacerlo con valores que la definen a ella y a su pueblo: la generosidad. El entorno en el que transcurrió casi toda su infancia estaba basado en compartir, en apreciar a las personas por encima de todo lo demás. En anteponer la humanidad a la economía. En su primer día en la Cámara Baja, una excompañera de universidad recordaba emocionada en Twitter —o como quiera llamarlo su forradísimo dueño— cómo Tesh la ayudó a llegar a su primera clase en la facultad de Ingeniería Informática.

Señoría, falto yo

Justo el día de su estreno en la política nacional Cristina Narbona, que presidía la Mesa de Edad, preguntó si todos los miembros del Congreso habían escuchado su nombre en la lectura de diputados. Faltaba uno que se ignoró y era, precisamente, el de Tesh Sidi. Una pequeña anécdota que no deja de ser una metáfora de quién es y a quién representa. 

Las cosas de Tesh:

Por La Contraria Puri Ruiz