Yalitza Aparicio

Primera indígena nominada a un Oscar
Yalitza Aparicio

Solo noventa añitos de nada tardó Hollywood en nominar a una mujer indígena a mejor actriz. No está mal, puede que solo tarde otros noventa en premiar a otra. Sea como sea, Yalitza no solo tiene ese (dudoso) honor. Su nominación por Roma (película de mujeres hermosas y magníficas en un retrato nostálgico de infancia) visibilizó una de esas realidades que se esconden tras los numerosos filtros de lo femenino: ser mujer e indígena.

Podríamos llenar párrafos hablando de lo maltratados que han estado los pueblos indígenas y de hasta qué punto las mujeres se llevaron la peor parte, pero hay mucha literatura al respecto y aquí queremos hablar de Yalitza. Lo cierto es que su presencia en Hollywood la llevó a varias de esas listas de mujeres influyentes que poco sirven, y a convertirse en Embajadora de las Naciones Unidas para los pueblos indígenas, que quizá sirva para un poquito más.

Yalitza daba vida en Roma, la película que la hizo mundialmente famosa, a Cleo, una interna en una casa de clase media-alta mexicana que vive entregada a los cuidados de la familia que la emplea y cuyo escaso tiempo libre le trae una vivencia que marcará su vida para siempre. Una vida como tantas otras vidas de mujeres indígenas, condenadas a una vida precaria, en un cuartito compartido para el servicio y un día libre, sin posibilidad de promocionarse.

En ese cuartito, Cleo y su compañera de tareas cambiaban del español al mixteca (pueblo indígena al que pertenece la actriz) para hablar de sus cosas. En ese idioma pretérito que nadie de la alta sociedad osaba conocer se contaban lo que no querían que nadie más conociera, creaban una burbuja de intimidad en un espacio en el que la intimidad casi les estaba vedada.

Yalitza, que continúa hoy su carrera como actriz (con varias pelis y series que llegaron tras su, hasta ahora, mayor éxito), confesó en una entrevista que en su profesión tiene que pelear contra dos barreras: una más íntima, en la que los estándares físicos impuestos minan su seguridad, y la externa, más social, marcada por el hecho de que el mundo ha ido confinando a los colectivos minoritarios al rincón de la invisibilidad. En la misma entrevista aprovechó para dar un toquecito de atención a los compañeros de profesión que siguen ofreciéndole el mismo papel una y otra vez. Como para no quejarse.

Ay, amigas, los clichés. Uno de los que Yalitza desmontó cuando se hizo famosa por Roma era el de que una mujer indígena es poco menos que analfabeta, cuando ella ha ejercido como educadora infantil. No creáis que los señores disimularon su sorpresa, no. Si puedes quedar como un energúmeno, no te prives de hacerlo.

Al igual que en Naciones Unidas, la actriz mexicana pelea por la inclusión y la diversidad desde la Academia de Hollywood, a la que pertenece desde 2020 gracias a su nominación. Y no solo para las minorías indígenas, sino también para el colectivo LGTBI o el de personas con discapacidad. Necesitamos a más Yalitzas en el mundo si queremos que el mundo mejore.

Por La Contraria Puri Ruiz